En la parada, por favor

Viajar en autobús es una idea que hace felices a los pacifistas que piensan en verde. Es cierto, contamina menos el ambiente y toda la cosa. Sin embargo, muchos usuarios del transporte público no son felices, muy a pesar de los beneficios más allá de lo meramente ecológico. Fíjate bien:

* Nos da fuerza en los brazos. Sí, agarrar un tubo de un autobús te fortalece esos músculos flácidos. Debes asirte con muchas ganas para no terminar en el suelo con cada frenazo.

* Proyección de voz. Solicitar la parada es una excelente manera de proyectar toda tu voz -sobre todo si estás en la parte de atrás- porque debes hacer que el conductor te escuche muy a pesar de la canción a todo volumen -vallenato o salsa erótica, de preferencia-

* Flexibilidad. Pasar entre las personas para bajarte no es sino un ejercicio. Levantas la pierna formando un arco, tuerces el cuello hacia la derecha, mueves la cintura en 160º, todo al mismo tiempo.

* Te acercas a Dios. Aunque no practiques ninguna religión, viajar a velocidades conocidas por los aviadores, te incrementa los deseos de rezar, a quien sea, Jesús, Buda, Alá, Yaveh. Es una experiencia religiosa.

* Paciencia. Es normal que te toque un compañero de viaje poco agradable, o alguien que te quiera seducir. Y si vive cerca de tu casa mejor, porque serán largos los minutos y se bajarán en la misma parada. De pronto hasta te acompaña hasta la puerta.

* Equilibrio. Tratar de bajar con un bolso y una carpeta sin soltarte del tubo ni pisar a alguien es un trabajo que causa envidia hasta en los trabajadores del Cirque Du Soleil

* Fortalece tus piernas. Sí, seguro que tomas el autobús para no caminar, pero el conductor siempre te dejará donde mejor le parezca. Puede ser doscientos metros antes o tres paradas después.

* Artes adivinatorias. Es necesario llevar una bola de cristal para poder contestar a la pregunta del millón: "Oye, ¿de quién será esa mano que recorre todo mi cuerpo?"

Sí, el transporte público nos hace mejores personas. Pero yo prefiero caminar.

Enviado originalmente el o9 de junio

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