Pare do sufrir



Estaba en mi camino a la oficina cuando un señora me detuvo. Dijo "¿Le gustaría pasar y colocar su nombre en un libro y así harán una oración en su nombre" Estaba en frente de un templo de una iglesia -o culto- de esos que aparecen para quitarte el dinero en nombre de una religión. No me gustan para nada.
Sin embargo, como estaba de buen humor y tenía curiosidad, decidí entrar. Es decir, ¿cuánto tiempo podía tardar en colocar mi nombre en un libro y largarme?
Así que pasé al lugar donde tenían el libro sagrado: un cuaderno escolar. Escribí mi nombre. Pero cuando intenté escapar, la señora me preguntó: "¿Por qué problema suyo quiere que recemos?" Fue uno de esos momentos en lo que me doy cuenta que yo: 1) Soy demasiado feliz y no tengo problemas o 2) Sí los tengo, pero no lo acepto, y necesito un psiquiatra con urgencia
Le dije que yo no tenía problemas. La señora se horrorizó con mi respuesta. Así que le di la opción de que rezaran por mi familia. Quería irme. Pero no podía.
"Vamos comenzar a rezar en este momento", expresó mientras me llevaba en dirección a un muchacho que no podía ser mayor que yo. El joven tenía una acento brasileño falso que se le iba de vez en cuando. Comenzó con sus palabras. Yo quería reír.
Mientras él hablaba sobre una cinta sagrada, yo sólo me decía "No te rías. No te rías" De pronto me dieron un vasito con agua, más la orden "Bébela"
¿Beberla! Yo no sabía el origen del contenido del vaso. ¿Y si me daba amibiasis? En un acto de valentía, arriesgué mi sanidad y mi salud. Me tomé el agua mientras el falso brasileño seguía hablando.
No me fui sin antes ser invitado a regresar cuando quisiera. O lo que es lo mismo, nunca. Me regalaron una cadena de papel sagrada. Pensé que entrar por curiosidad era bueno, pero no fue así.
En estos días me invitaron a pasar de nuevo, para firmar el libro sagrado. Quise ser educado, así que dije "No, pero gracias"

Enviado el 25 de marzo de 2o1o

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