Los dos bolígrafos


Estaba comiendo pizza con mi primo en el centro comercial, cuando se nos acercó un señor muy mayor y colocó dos bolígrafos en la mesa. Después dijo "Pueden darme lo que les salga del corazón" Luego se alejó.

Entonces le confesé a mi primo que no tenía billetes pequeños para colaborar. Él tampoco tenía, así que no podíamos darle nada. No nos quedaba más que esperar el retorno del señor, para que se llevara los bolígrafos y se los diera a alguien que sí pudiera ayudarle.

Esperamos un rato y nada que regresó. Lo buscamos y aparentemente se había evaporado del lugar. Como nos teníamos que ir, tuve que tomar los bolígrafos que no quería y me los llevé. Entonces, mi primo comenzó a darme apoyo moral diciéndome "¡Qué horror! Le robaste a un necesitado" Y aunque yo traté de defenderme diciendo que ni me gustaban ni quería esos bolígrafos, él insistía "Le robaste a un pobre indigente"

Eran horribles, pero los tenía conmigo paseándolos todos los días. Luego, el miércoles siguiente debía ir al banco. No tenía con qué escribir y me dije "¿Por qué no usarlos? Nadie nunca sabrá el origen mal habido" Así, los tomé y me dispuse a llenar la planilla que tenía en mis manos. De pronto me volteé y no pude creer a quien estaba a mi lado. De todas las personas en el mundo, me conseguí a un ex compañero de clases. Nunca me cayó bien, así que no nos saludamos. Pensaste mal si creíste que era el señor.

Pero no escribió el bolígrafo. Lo intenté hasta el cansancio y hasta darme cuenta que la tinta estaba seca ¡Degenerado viejo, me quería robar!
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Publicado el o3 de marzo de 2o11

1 comentario:

Viagneth dijo...

Jajajajaja, sabia esa historia sin ese final... eres terrible querido