Odio cortarme el cabello (y I)


Si no fuera por el hecho de que me vería ridículo con una colita, me dejaría crecer el cabello. No es que alguna vez soñara con verme una melena o sentir el viento pasar entre mi cabellera. Es que nunca me ha gustado cortarme el cabello. Lo evito lo máximo posible.
Pero llega el día en que ya no puedo disimular mi cabello largo. Entonces voy a la peluquería. Antes iba a una barbería, pero siempre estaba lleno de gente y debía esperar hasta tres horas porque me atendieran. Y los minutos pasaban largos, mientras leía un periódico mil veces hasta el cansancio.
Las peluquerías no sólo tienen menos personas, sino que huelen mejor. Las barberías siempre tienen un aroma a señores fumando. Quizá no sean todas, pero sí todas las que yo he visitado. Las peluquerías también tienen música más agradable. Las barberías que conozco siempre tienen canciones de cuando Matusalem andaba en pañales.
Pero lo cierto es que odio cortarme el cabello. Paso un largo tiempo mirando a señoras -que ya no tienen reparo- alisarse, cortarse y pintarse el cabello. ¿No sería más fácil que dejaran de hacerlo? Ahorrarían todo ese tiempo y dinero que están desperdiciando sin necesidad ni resultados favorables.
Ni que decir de las señoras que se arreglan las uñas. ¿Alguna vez has visto la cara de la pedi-mani-curista? Es de asco. No sé qué les pasa por la cabeza mientras atienden a los clientes, pero supongo que será algo como "Yo quería ser cantante"
Después de tanta espera, es mi turno. Entonces, siempre me toca -no sé por qué- la peluquera con más punta de pita. Es la regla. Y me pregunta "¿Cómo lo quieres?". Mi respuesta es la esperada: "Corto". No puedo decir "Lo quiero con toda mi alma. Córtelo con amor, que yo mismo lo cultivé"
Me siento en la silla giratoria y me quito los lentes para que no le molesten a la peluquera. Pero también para no ver a esos afiches que ponen en las paredes. Todos tienen a modelos con peinados imposibles y realmente ridículos. ¿Quién va y dice "Quiero parecerme a aquella foto, la del cabello con forma y color de cacatúa"?
La peor parte de que me corten el cabello es cuando deben pasarme la hojilla por el cuello. Me tengo que aguantar la risa porque tengo cosquillas. Soy un adulto con cosquillas (y la gente me pide que madure, cuando es mi naturaleza) Entonces, me comienzo a retorcer, mientras la peluquera me pide que no lo haga. Pienso que cualquier movimiento en falso y me clava la hojilla. Moriría desangrado, pero riendo.
Después de la tortura, terminan con mi cabellera. Entonces siempre la peluquera me pregunta "¿Cómo te quedó?" Y sólo por terminar con todo pronto, digo siempre que está perfecto. No me importa si me quedó desnivelado, con un hueco en algún lado o de varios colores. Para esos casos existen las gorras y los sombreros con pelo, como aquel del Pirulino. El Pirulino sí era un ejemplo: tenía ese cabello largo, le quedaba mal, pero no le importaba.
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Publicado el 19 de julio de 2oo9

2 comentarios:

Marcelo dijo...

yo tambien odio cortarme el cabello, epro se me cae y no tengo alternativa. Aunque, ahroa salió un nuevo shampoo anticaida muy recomendado (3w.stopcaida.com.mx)
los has probado?
saludos
tienen un sitio en facebook con un test muy simpático

Ciro David dijo...

Marcelo, no eres el único a quien se le cae el cabello. A mí también, gracias a mis genes y a la herencia de mi padre.

Tienes razón en lo del test de Facebook, lo hice y resulté ser Van Diesel. No puede estar más lejos de la verdad ese resultado.

Pero no lo he probado, aunque sí he usado Ego, que es un champú de origen colombiano.